Rusia exige a la Administración Trump que aclare el paradero del presidente venezolano, Nicolás Maduro, capturado este sábado por fuerzas especiales estadounidenses durante una ofensiva militar a Venezuela. No obstante, el Kremlin limita a una muestra de solidaridad su apoyo a su “aliada” en Latinoamérica. Moscú y Caracas firmaron el año pasado un “tratado de asociación estratégica”, pero Moscú no saldrá en defensa de Caracas como tampoco lo hizo con Irán el año pasado. Pesa más su entendimiento con Donald Trump en sus planes para Europa del este. “Creemos que todos los socios que puedan tener agravios entre sí deben buscar soluciones a los problemas mediante el diálogo”, ha manifestado el Ministerio de Exteriores ruso a través de un comunicado donde apoya la petición de Caracas y otros países latinoamericanos de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras, en el entorno del Kremlin “envidian” la captura de Nicolás Maduro en apenas unas horas, tras fracasar su asalto contra Volodímir Zelenski hace casi cuatro años. Moscú se ha mostrado “sumamente alarmada” por la desaparición de Maduro y su esposa. “Exigimos el esclarecimiento inmediato de esta situación”, ha declarado el Ministerio de Exteriores ruso tras calificar el bombardeo como “una agresión armada profundamente preocupante y condenable”.El Ministerio de Exteriores ruso también ha reafirmado su “solidaridad con el pueblo venezolano” y su “apoyo a la línea del liderazgo bolivariano dirigida a proteger los intereses nacionales y la soberanía del país”.Ni Putin ni ningún otro alto cargo ha comentado hasta ahora la invasión estadounidense. El enviado especial del Kremlin para las negociaciones sobre Ucrania, Kirill Dmítriev, se ha limitado a decir en sus redes sociales que “es la hora de ver los dobles estándares” ante ambas guerras.El general y diputado de la Duma Estatal Andréi Kartapoliov ha apuntado a una posible traición a Maduro dentro de su régimen. “Hay más preguntas que respuestas. Venezuela tiene un sistema de defensa antiaérea y aviones de combate bastante serios y modernos”, ha señalado en un vídeo publicado en su canal de Telegram.Kartapoliov ha constatado que los círculos belicistas y ultranacionalistas rusos preguntarán ahora al Kremlin por qué no logró atrapar a Zelenski como ha hecho Estados Unidos con Maduro. “Va a haber muchas quejas”, ha reconocido antes de subrayar que el derecho internacional “no funciona” y el régimen ruso debe prepararse: “Los fuertes devoran a los débiles. Hay un proceso de selección en marcha”, ha advertido.El discurso del Kremlin sobre un mundo multipolar y anticolonial ha hecho aguas en cuanto se ha sentado en la Casa Blanca un dirigente, Donald Trump, que, como Vladímir Putin, anhela el reparto entre potencias nucleares del control sobre otros países soberanos. En este caso, Europa del este por Sudamérica.Putin y Maduro sellaron en otoño su tratado de asociación estratégica. Papel mojado, como el mismo acuerdo firmado antes por Rusia con Irán. El apoyo enviado por Moscú a Caracas estos meses resultó ser simbólico y las defensas venezolanas, como las iraníes, fracasaron estrepitosamente al intentar parar el bombardeo estadounidense.Según explicó una fuente próxima al Ministerio de Defensa ruso a este periódico antes del ataque norteamericano, la falta de recursos del régimen venezolano hacía inviable que Rusia apoyase a Venezuela militarmente cuando está totalmente enfrascada en su invasión de Ucrania.En Moscú resultan odiosas las comparaciones entre el ataque estadounidense y la “operación militar especial” desatada hace casi cuatro años por Putin para tomar Kiev y destituir, o matar, a Volodímir Zelenski. “Tendremos envidia, camarada Beria”, ha escrito en sus redes sociales la jefa de uno de los grandes medios de propaganda del Kremlin hacia el exterior, Russia Today [RT]. Margarita Simonián afirmaba en 2022 que Kiev caería “en tres días” y celebraba la invasión desatada contra Ucrania. Paradójicamente, uno de los canales de RT está orientado al público latinoamericano.

Shares: